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4. PRINCIPIOS WICCA.

 

El Credo Wiccan o The Wiccan Rede

 

Esta es una de las oraciones y manifiestos básicos de los practicantes de la Wicca, en ella están trazadas las fechas importantes, el comportamiento esencial de todo seguidor, así como las costumbres más antiguas registradas.

 

EL CREDO WICCA

Seguir las leyes Wicca debemos,
En Perfecto Amor y Perfecta Confianza
Vivir y dejar vivir
Justamente dar, y recibir
Tres veces el círculo haz de trazar
Para los espiritus malignos así echar
Siempre, al hechizo finalizar
Debe al decir el hechizo rimar
De toque gentil y suave mirada
mucho escucha, habla nada.
Ve en Deosil al crecer la Luna
Cantando de las Brujas la Runa
Widdershing al menguar la Luna
Cantando de desaparición la Runa
Si la luna es nueva, de la Señora
Dos veces la mano besaras ahora
Cuando en su cenit está la luna
Lo que desea tu corazón busca.
La ráfaga del Norte debes escuchar
Echar la llave, las velar bajar
Cuando del Sur el viento viene
El amor te besará en la boca
Cuando el viento sopla del Oeste
Las almas descarnadas no descansarán
Cuando el viento sopla del Este
Espera lo nuevo, arma la fiesta
Nueve maderas en el caldero van
Rápido y lento quemarlas deberás
El Saúco es el arbol de la Dama
No lo quemes, o maldito estarás
Cuando la Rueda comienza a girar
Arder los fuegos de Beltane debes dejar
Cuando a Yule ha girado la Rueda
Enciende el tronco y el Astado reina
Cuida tu Arbusto, Arbol y Flor
Bendecidos por la Señora son.
Donde las ondas del agua van
Tira una piedra, sabrás la verdad
Cuando una verdadera necesidad tengas
A la codicia ajena no servirás
No pases tiempo con el tonto
Si no quieres ser considerado su amigo
Feliz encuentro, feliz partida
Abrigan el corazon, encienden mejillas
La ley de las tres veces debes recordar
Malo tres veces, bueno tres veces
Cuando la mala suerte te persiga
Una estrella azul en tu frente lleva
Siempre fiel en tu amor debes ser
o tu amor infiel te será
Siete palabras La Rede Wicca es:
Haz lo que quieras, a nadie dañes

 

HAZ LO QUE QUIERAS, A NADIE DAÑES. 

Esta es otra de las leyes fundamentales de nuestra religión. Nos otorga libertad para hacer lo que deseemos, siempre y cuando lo hagamos respetando el derecho que los demás tienen a hacer lo mismo que tú. Esta ley tan pequeña, es la única regla básica de convivencia que rige la vida en sociedad, y si te das cuenta, es válida para cualquier cultura, época, raza, país, etcétera, no hay diferencias entre nosotros, a menos que nosotros mismos las generemos.

 

LEY DEL TRES  

La ley del tres nos dice que “lo que hagamos volverá tres veces a nosotros”, es decir, si hacemos el mal, este volverá en mayor intensidad, pero del mismo modo, si hacemos el bien, regresarán cosas buenas a nosotros en mayor cantidad. La ley del tres no se debe tomar de forma textual, es decir, las cosas no siempre se regresan “3” veces, sino que vuelven a nosotros hasta que hayamos aprendido la lección, una y otra vez. Para ello debemos ser lo suficientemente perceptivos para darnos cuenta de nuestro error o de la buena acción que hicimos, y por lo tanto de lo que se nos devuelve. La idea es similar al concepto hindú del “karma”, en el cual la vida se explica como una rueda en la que uno, según sus acciones, puede reencarnar en seres más o menos evolucionados. Los actos personales se convierten en nuestros propios jueces a la hora de morir, sin embargo, nuestro destino no es definitivo, tenemos tantas oportunidades como vidas futuras para reparar los daños que hemos hecho, una vez realizado esto, es decir, haber pagado nuestros karmas, podremos alcanzar el paraíso. La ley del tres plantea un concepto parecido, de hecho, solemos utilizar también la palabra karma, para definir estos actos.  

 

LA LEY DEL LIBRE ALBEDRIO 

Esta ley se aplica a la práctica de la magia, parte fundamental de nuestras actividades. Se relaciona en gran parte con el lema básico de hacer lo que quieras, siempre y cuando no dañes a nadie.

Mediante la magia, nosotros podemos hacer que algunas cosas tomen un curso diferente del que a lo mejor debían llevar, sin embargo, cambiar la voluntad de alguien para nuestro beneficio no es correcto, ni entra dentro de nuestro código de honor. La libertad de opinar y decidir, de actuar de cada persona es sagrada, por ello, hay que tener mucho cuidado con hechizos de amor, de trabajo y cosas parecidas, cuando estamos sintiendo envidia o rencor en el corazón. En esos momentos, lo importante es actuar con la cabeza y no con el corazón, porque a veces puede traicionarnos y hacernos actuar indebidamente.